jueves, 28 de febrero de 2013

Seguridad, defensa y su relación con el desarrollo de

Para empezar, debemos definir lo que es la seguridad. Podemos decir que la seguridad es un marco de estabilidad social, político, social y económico que posee una sociedad. Si lo vieramos como seguridad nacional, diríamos que se refiere a un marco de estabilidad territorial, jurídico y civil.

-Territorial, porque implica mantener la integridad del territorio. Sus fronteras, su espacio aéreo y marítimo, y cualquier otra forma de delimitación.

-Jurídico, porque se debe asegurar el cumplimiento de las leyes establecidas en la Constitución y otros documentos de importancia.

-Civil, porque se debe garantizar el correcto funcionamiento y acceso a los servicios y bienes necesarios para tener una calidad de vida adecuada.

Se puede definir defensa, como un plan preventivo que se ejecuta en caso de que se rompa la seguridad. Defensa nacional viene siendo entonces, precisamente, un plan preventivo,  y la responsabilidad de que se ejecute correctamente recae en las Fuerzas Armadas, organos policiales y organos del Estado.

Ambos influyen en el desarrollo del país, ya que tanto la seguridad como la defensa nos permiten tener las condiciones básicas para que se de el desarrollo del país. Es decir, que permiten al país progresar y modernizarse en diversos aspectos. Por ejemplo, al protejer nuestros recursos naturales podemos progresar en el aspecto turístico y económico.

Se cumple otro año de "El Caracazo"

El 27 de febrero de 1989, una gran protesta popular en contra de las medidas neoliberales del gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP), que significaban mayor pobreza y miseria para el pueblo venezolano, terminó cuando miles de hombres y mujeres fueron asesinados por la represión militar y policial, enlutando a muchas familias.
Pero ese día fue sólo el detonante de una situación contenida.
A partir de 1970 los índices de pobreza en el país habían crecido de manera alarmante. La fuerza laboral campesina se redujo al 10 por ciento y en sólo tres años 600 mil personas emigraron a las ciudades.
Los trabajadores informales aumentaron de 34.4 por ciento en 1980 a 53 por ciento en 1989. La clase obrera industrial disminuyó ante la privatización total o parcial de sectores como las telecomunicaciones, los puertos, el petróleo, el aseo y las líneas aéreas.
El gigantesco endeudamiento con la banca internacional nos convertía en una sociedad de esclavos.
Fue así como en 1989, durante la segunda presidencia de CAP, se anuncia al pueblo venezolano que se implementaría un programa de medidas económicas neoliberales. Según las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El paquete, que incluía la privatización de empresas publicas, eliminación de las subvenciones y protección del Estado a empresas privadas y el fomento de la descentralización, también incluía el aumento en el precio de los servicios básicos como la luz eléctrica y la gasolina.
Por desesperación, el pueblo se lanzó a las calles para protestar ante tales medidas y CAP, reunido en Consejo de Ministros, ordenó a la Guardia Nacional y al Ejército reprimir los disturbios.
Igualmente, decretó el estado de emergencia, previsto en el artículo 240 de la Constitución de 1961, con lo que quedaron suspendidas algunas garantías constitucionales durante los 10 días siguientes.
Al caer el ocaso del martes 28 comenzó el toque de queda más cruento de la historia de Venezuela.
La fosa común llamada LA PESTE fue el testigo y acusador de esta masacre inmensurable.
El Caracazo no sólo fue una respuesta a las medidas impuestas por el FMI y acatadas por el gobierno de Pérez, sino también la expresión popular que no tenía forma de canalizar su descontento ante la corrupción generalizada y la crisis generada por los gobiernos de la IV República.


Fuente de la noticia original: aquí.

28 de febrero: Natalicio de Antonio Guzmán Blanco

Natalicio de Antonio Guzmán Blanco
Antonio Guzmán-Blanco (Caracas, 28 de febrero de 1829 - París, Francia, 28 de julio de 1899), conocido como "El Ilustre Americano", fue un militar, estadista, caudillo, diplomático, abogado y político venezolano, partícipe y general durante la Guerra Federal y presidente del país en tres ocasiones (1870 - 1877, 1879 - 1884, y 1886 - 1887).
Ha sido considerado como el más grande ejemplo o representación del "Autócrata Ilustrado", dada su innegable capacidad para promover el progreso en su país, su extraordinaria preparación y su amplio bagaje cultural, pero siempre manteniendo la plena intención de concentrar el poder en su persona, creando una extraordinaria hegemonía política sobre el país que se extendió durante casi dos décadas.
Pertenecíó a la corriente denominada "«Liberalismo Amarillo»", la cual el mismo desencadena y consolida a lo largo de su hegemonía y que le permitió extender sus influencias políticas hasta los últimos gobiernos pertenecientes a la misma, como lo fueron los de, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacios, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade, terminando con la caída de este último en 1899, a causa de la Revolución Liberal Restauradora, que le permite a Cipriano Castro ascender al poder.

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La Guerra Federal
La Guerra Federal, también conocida como Guerra Larga o Guerra de los Cinco Años, fue el enfrentamiento militar entre tendencias conservadoras y liberales en la Venezuela del siglo XIX. Considerado como el enfrentamiento bélico más longevo de la Historia de Venezuela.
Guzmán Blanco, inicia una fuerte reagrupación, presionando y convenciendo a los generales y caudillos leales al federalismo para que reconozcan su autoridad, lo cual finalmente logra y de esta manera, pasa a disponer de una vasta serie de tropas e inicia una serie de ofensivas militares, todas exitosas que progresivamente inclinan la balanza a favor de los liberales. En el proceso Guzmán Blanco además comienza a agrupar su base de poder, logrando asegurar la lealtad de numerosos jefes miliares, políticos y empresarios, con lo cual pasa de ser un diplomático y militar a ser un auténtico caudillo, el más poderoso caudillo surgido de la Guerra Federal.
La Autocracia Guzmancista
El Guzmanato, como es conocido por los historiadores, fue el período de la Historia de Venezuela, que se extiende por casi 20 años, durante el cual, prevaleció la portentosa hegemonía de Antonio Guzmán Blanco.

Este período tiene por principales características, un evidente estilo de gobierno autocrático, represivo para con sus adversarios y la oposición, una adulación y alabanza excesiva hacia la figura de Guzmán Blanco, materializada a través de eventos, celebraciones, manifestaciones públicas de reconocimiento y adoración para con el Ilustre Americano, la creación de instituciones con su nombre en ellas y que creaban premios sólo para otorgárselos e inclusive llegaban de otorgarle cargos y títulos honorarios. También fueron notorios los cambios de nombres que sufrieron estados, parques y demás lugares, rebautizándolos en su honor y la desmedida construcción de monumentos, estatuas y demás proyectos de infraestructura, todos ellos dirigidos hacia su persona.

No obstante, a pesar de todos los rasgos negativos presentes, es justo afirmar que el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, fue el primer gobierno que trajo a Venezuela, el ideal del Estado Moderno, con todo lo que implica. Bajo la férula de Guzmán Blanco disminuyó notablemente la fragmentación política, se forjó un nuevo marco institucional y un flamante aparataje cívico, se comenzó a organizar la burocracia y determinarse las instancias del régimen civil, en un ensayo que busca asemejar a Venezuela, para con el modelo de los Estados europeos de la época.
Esta autocracia se divide en tres períodos de mandato personal, El Septenio (1870-1877), El Quinquenio (1879-1884) y el Bienio o Aclamación Nacional (1886-1888). Además, entre los tres mandatos, se hayan gestiones liberales por el mismo Guzmán Blanco inspiradas, cuyo objetivo original es la de cuidar el país y la silla presidencial mientras el dictador se haya ausente en el país, es decir, por definición y concepción, son gobiernos títeres, en los cuales, Guzmán Blanco siguió siendo la figura política predominante en él país. Son estos los gobiernos de Francisco Linares Alcántara y Joaquín Crespo, característicamente opuestos, dándose en el primero la primera reacción antiguzmancista, mientras que en el segundo el país se mantuvo fiel en líneas generales.
Primer Gobierno de Guzman Blanco (1870-1877)
Comprendido por 7 años, desde el 27 de abril de 1870, cuando derroca el gobierno provisional de Guillermo Tell Villegas, hasta el 27 de febrero de 1877, cuando se realizan elecciones presidenciales y resulta electo su mano derecha Francisco Linares Alcántara, siendo esta una estrategia para perpetuarse en el poder de forma indirecta, el Septenio, corresponde al período más longevo de los tres gobiernos que el "Gran Autócrata Civilizador" tuvo.

Tras la Revolución de Abril, con el apoyo del pueblo, las alianzas con la burguesía comercial y los caudillos, le permitieron a Guzmán Blanco, disponer de una situación óptima para materializar su visión de Venezuela. Proclamado por el Congreso como El ilustre 
Americano, su posición y heroicidad, fueron elevados al mismo nivel que el "Libertador" Simón Bolívar y es colmado de honores y reconocimientos, el gran general asume la presidencia, primero provisionalmente y luego de acuerdo a la "Constitución de 1862" o la "Constitución Federal", para ejercerla por un período de cuatro años, es así como Guzmán Blanco comienza a gobernar.
Segundo Gobierno (1879-1884)
Guzmán Blanco asume su segundo período presidencial en medio de una dificultosa situación. Los altos círculos financieros, empresariales, terratenientes y la clase media y media alta venezolana, cada vez más creciente, anhelan su retorno, deseosos de recuperar la muy beneficiosa situación económica y de estabilidad interna que Guzmán mantuvo durante el Septenio, enturbiada gracias a la incapacidad de Alcántara y José Gregorio Varela para liderar al país. Al morir inesperadamente Francisco Linares Alcántara Guzmán decide regresar al país, tras el aplastante éxito de la Revolución Reivindicadora que restaura el culto a su persona, presentándose en las elecciones de diciembre de 1878 y resultando electo por gran mayoría en el congreso.
Asume el poder en 1879 para gobernar hasta 1881, pero en 1880 reforma otra vez la constitución aprobando la reelección inmediata del presidente y siendo reelegido para gobernar hasta 1882. Luego en las elecciones de 1882 resulta fácilmente reelecto presidente para gobernar hasta 1884.

Tercer Gobierno (1886-1888)
En su tercer y último gobierno ganó la presidencia en las elecciones de 1885 para gobernar un bienio de 1886 hasta 1888, de manos del Consejo Federal, que lo eligió tras el regreso de Europa del Ilustre Americano, el cual se debía a que un grupo de estudiantes, intelectuales y personalidades políticas, militares y empresariales organizaron una "Aclamación Nacional", con la cual le rogaron por su regreso.
Este período no fue igual a los dos anteriores, ya que debió enfrentar una nueva generación de intelectuales y de jóvenes estudiantes, quienes organizaron una fuerte oposición a su gobierno, la cual Guzmán Blanco hubiese reprimido fuertemente sino fuese por su delicado estado de salud, el cual finalmente lo lleva a renunciar, retirándose antes de concluir su mandato. Sin embargo, su influencia prosiguió, hasta el punto de proponer ante el Consejo Federal al Doctor Juan Pablo Rojas Paúl como presidente para el período constitucional 1888-1890.
Después de su Muerte
Una de las obras de Construcción más famosas del Guzmanato, es indudablemente el Panteón Nacional, nacido de la remodelación y reconstrucción de la Iglesia de la Santísisma Trinidad y concebido para ser el lugar de descanso eterno de los Grandes Héroes de patria.
El 11 de febrero de 1876 Guzmán Blanco ordena el traslado de los restos de los próceres y ciudadanos eminentes de Venezuela al Panteón Nacional, que el mismo había reacondicionado.
Hasta ese entonces, los restos de varios Grandes de la Patria ya se encontraban en la antigua Iglesia de la Santísima Trinidad, tales como el Marqués del Toro, y de hecho, para la fecha en que se inauguró el Panteón Nacional propiamente, ya muchos próceres estaban reposando allí, como José Gregorio Monagas, Manuel Ezequiel Bruzual, Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón y Andrés Ibarra. Además decreta que todo aquel que hubiese ocupado la presidencia, tenía por ley el derecho de reposar en el Gran Mausoleo de la Patria, al momento de su muerte, pero tras la desaparición de Guzmán Blanco de la vida publica, el país cae de nuevo en el desorden y a la fecha de su muerte, el decreto, no es aplicado a él mismo, siendo enterrado en Francia.
El 31 de julio de 1899, el presidente Ignacio Andrade emitió el decreto por el cual los restos del General Antonio Guzmán Blanco, debían ser trasladados a Caracas desde París, para que tuvieran eterno descanso en unas de las tantas obras que había sembrado en el país, pero esto no sucedió. Más tarde el General Manuel Antonio Matos, yerno de Guzmán, quiso traerlo pero fue absorbido por la Revolución Libertadora en contra de Cipriano Castro. Durante sus 27 años de mandato, Juan Vicente Gómez ignoró el asunto, al igual que Eleazar López Contreras. Este ultimo, según cuenta la historia, no quiso gestionar la repatriación porque comparó el gobierno de Guzmán Blanco y el de Gómez y determinó que ambos habían sido igual de dictadores.








miércoles, 13 de febrero de 2013

Día de la juventud


Se celebra el Día de la Juventud en Venezuela,  en conmemoración a la Batalla de La Victoria, ganada en 1814 por José Félix Ribas con jóvenes del Seminario y de la Universidad de Caracas. El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente Decreta celebrar el 12 de febrero el Día de la Juventud. El acto central se realiza en la ciudad de La Victoria, en la plaza principal que lleva el nombre del héroe José Félix Ribas y donde existe el grupo escultórico integrado por él y varios jóvenes que reciben instrucciones sobre el manejo del fusil.

Este monumento lo decretó el Presidente Andueza Palacio, pero se vino a erigir durante el gobierno de Joaquín Crespo, inaugurándose el 13 de febrero de 1895. El escultor fue Eloy Palacios. La historia registra como ese día un puñado de universitarios y seminaristas, al mando de José Félix Ribas y Campo Elías se cubrieron de gloria al derrotar en La Victoria a Boves y Morales el 12 de febrero de 1814. Después de haber dejado bien protegida a Caracas mediante la construcción de una «ciudadela» formada por 25 manzanas en tomo a la Plaza Mayor, Ribas reúne un puñado de jóvenes inexpertos en el uso del fusil, armados  con el coraje que inspira la defensa de la patria y con ellos, los soldados que no pasan de 1.500, marcha a La Victoria a enfrentarse a las tropas Realistas, que tienen unos 2.500 hombres.

La batalla comenzó antes de las 8 de la mañana y a las cinco de la tarde aún no se había decidido por ningún bando. Finalmente, cuando ya empieza a oscurecer y los patriotas están más comprometidos resistiendo los ataques de Morales, aparece Vicente Campo Elías con un valioso refuerzo de 220 soldados, lo cual fue suficiente para que con el empuje de Mariano Montilla, Cedeño, los hermanos Padrón, Campo Elías y el propio Ribas, se obtuviera el espléndido triunfo de La Victoria.

Unos cien patriotas murieron, entre ellos el Coronel Rivas Dávila. La de La Victoria fue una batalla que, si se atiende a la enorme diferencia numérica, era imposible que ganaran los patriotas; sin embargo, el coraje, el encendido patriotismo de Ribas, «airado e imponente como el ángel terrible de Exequias», así como el oportuno auxilio de Campo Elías, lograron el milagro, el triunfo de la juventud que heroicamente se inmoló en esa batalla impide el intento realista de cortar las comunicaciones entre Caracas y Valencia. Como estímulo a esos jóvenes, el Libertador otorgó al hijo de José Félix Ribas, el título de Capitán vivo y efectivo de Infantería de Línea, con el goce de sueldo de tal desde hoy, y con la antigüedad del día en que empezare a hacer el servicio. Lo admirable es que el Capitán Ribas Palacios apenas tenía tres años de edad. Ese mismo día, el Libertador, que estaba en Valencia, en una emocionada proclama, titulaba a José Félix Ribas “El Vencedor de los Tiranos en La Victoria.


Publicado por: Juan Diego Silva.